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La máscara de Mato Grosso de Nora Guevara

LA MÁSCARA DEL MATO GROSSO Nora Guevara García Una antiquísima máscara, que representa a un aborigen mundurukú, se expone desde hace años en la sala de los rostros del Museo de Arte indígena de São José dos Pinhais, en Brasil. La primera vez que la vi, me impactó su belleza aterradora. Puedo afirmar que es bella, porque en sus intrincados y nudosos pliegues presiento la sabia industria de las lluvias tropicales, de los monzones y de los miles de insectos y animales que labraron la madera que fue la base de esta pieza y, aterradora, porque cuando la miro, veo en ella el árbol muerto que un artesano desconocido taló para transformarlo en esta máscara que alberga, en sus ojos vacíos, los gritos de muerte de los últimos bosques lluviosos del planeta. Esta máscara sola, expuesta sin las plumas de las aves de los bosques, sin los colores de las tribus que la forjaron, sin sus bailes y sin sus cantos ceremoniales, es una inmensa concavidad en cuyos huecos caben las miles de hectáreas de selvas tropicales que murieron, como murieron los carayás aferrados a los últimos árboles nativos del Mato Grosso; como murieron los lento perezosos que estiraron sus brazos para aferrase a una rama que solo era un puñado de cenizas; como murieron las tigresas protegiendo a sus crías mientras eran devoradas por el fuego o como murió la infancia de las niñas y de los niños que antes corrían descalzos por las selvas y que ahora trabajan en las fábricas de aceite, a cambio de un miserable plato de comida. La gente cuenta que esta máscara, elaborada de la madera de un Kapok, fue vista por primera vez por un pescador de Via Mutum, quien la encontró flotando en el caudal del río Tapajós. Dicen que el pescador contó a sus amigos, que cuando se inclinó para atraparla, una mujer morena se asomó de entre las aguas, como se asoman los yacarés, y se la entregó. El hombre en cuestión, la llevó a su pueblo, en donde la vendió a buen precio a un comerciante de Apiacás que, cada cierto tiempo, por allí pasaba. Los lugareños afirman que, a los pocos días y, producto de un extraño incidente en su canoa, el pescador sufrió una muerte violenta. El comerciante, que se llevó la máscara a su casa, murió, producto de una grave obstrucción intestinal, después de haberla revendido a un anticuario de Tabaporá. El anticuario, por su parte, sin saber lo que realmente había comprado, la dejó, en una caja, junto a una silla en el comedor de su pequeño rancho. Quisieron el Destino y la Mala Suerte, que su pequeño hijo la encontrara y que, movido por la curiosidad natural de los niños, la abriera y se colocara el hermoso objeto sobre la cara. Dicen que fue tanto el terror que sintió el rapaz al ver lo que la máscara le mostraba, que comenzó a chillar como chillan los inocentes cerditos cuando los llevan al matadero y que, cuando sus padres acudieron a ver lo que le pasaba, lo vieron caer sobre una gran fogata que había en el patio. Muchos aseguran que, alguien que por allí pasaba en esos precisos momentos, pudo ver cómo una figura de fuego tomaba al niño por los brazos y lo arrojaba a la fogata y que, ese alguien, también pudo ver cómo ambos padres lo tomaron de las piernas para sacarlo, pero que se les hizo imposible. Incluso dicen que ese testigo, del que nadie recuerda su nombre, aseguró que el fuego se movía como se mueven las boas constrictoras y que se los tragó. También cuentan que aterrado, el hombre corrió a las casas vecinas para pedir ayuda, pero que cuando los lugareños llegaron con palas y baldes, no pudieron hacer nada, porque la propiedad estaba completamente quemada. Las macumberas del lugar, que fueron llamadas para examinar la pequeña hacienda, encontraron la máscara, indemne entre las cenizas y, de inmediato se dieron cuenta de que estaba maldita y, por lo mismo, sin tocarla, la envolvieron en una manta fabricada con hojas de plátanos para devolverla al río. También se cuenta que, por una nueva y muy extraña casualidad, un extraño que por allí pasaba, supo de estos acontecimientos y pagó, tan buen dinero por la máscara, que le fue entregada, no sin antes advertirle acerca del peligro que le podía significar ser su nuevo poseedor. El hombre, algo divertido ante la inocencia de los habitantes del poblado, se la llevó para venderla en Tapurá, en donde, sin causa aparente, terminó perdiendo el juicio. Dicen que sus socios, al darse cuenta de su incipiente locura, le robaron los bienes y, que su familia, indignada y asustada antes estos hechos, decidió echarlo a la calle junto con la aterradora máscara. Fue así cómo, su tercer dueño, afectado por la maldición, comenzó a deambular por las calles ofreciéndola a quien se le cruzara por delante, hasta que se encontró con una famosa arqueóloga y coleccionista que se la compró por tres reales. El indigente, después de habérsela vendido, intentó explicarle, con frases entrecortadas y, a veces incoherentes, en qué consistía la maldición de la máscara y los cuidados que debía tener. La mujer, encantada con la máscara y las leyendas que en torno a ella se tejían, la metió bajo su brazo izquierdo y se la llevó al Mato Grosso. Esa misma noche asaltaron al pobre loco, que fue encontrado de madrugada, en una zanja de sangre, en las afueras del pueblo. Cuando, por fin, Teresiña llegó a su casa, la guardó en una caja fuerte y se recostó de lado en el amplio sillón Luis XV que mandó traer desde Europa para su descanso, pero debido un extraño ardor en la axila izquierda, decidió dormir en su cama. A la mañana siguiente, al intentar ponerse de pie, sintió mucho dolor. Le dolían el omóplato, el hombro, la axila y el brazo. Preocupada, se volvió a recostar y esperó a que llegara el empleado del aseo, al que pidió ayuda para ponerse de pie, pero debido a que tenía fiebre y se tambaleaba, el mozo pensó en llamar a una muy conocida médica del lugar. La mujer, que comenzaba a expresarse con dificultad, mandó llamar, en su lugar, a una vieja yerbatera que sabía de elíxires y hechizos y, se acostó en el sillón a esperarla. Mientras dormía, el jardinero comenzó a podar el césped del patio y el mozo le pidió que se detuviera, porque la ama estaba enferma. Luego regresó a la casa para recibir a la anciana, quien de inmediato le revisó los ojos y el costado. -Sus ojos son charcos de sangre y el costado es un reguero de pústulas amarillas y verdes, dijo la experimentada mujer, quien, al instante supo que esto era provocado por algún un objeto maldito, por lo que le preguntó al mozo si su ama había traído recientemente a la casa algún objeto inusual. El mozo, que nada sabía, decidió despertar a la mujer para que le preguntaran y, fue entonces que la moribunda les habló sobre la máscara. La anciana, que ya había escuchado de la existencia de ese poderoso objeto, le pidió la combinación y lo extrajo con sumo cuidado y, sin tocarlo, lo tiró al fuego. Luego hizo sus oraciones, bailó, cantó, quemó hierbas y muñecos y aplicó cremas poderosas en las heridas de Doña Teresa, que se sintió algo mejor y, cuando la anciana hubo terminado el proceso de sanación, entre el mozo y el jardinero, la llevaron nuevamente a la cama y la dejaron dormir. Las nietas de doña Teresa, que llegaron muy preocupadas a cuidarla, se quedaron dormida, junto a la cama alrededor de las dos de la mañana, hora en que Teresiña se levantó, bajó las escaleras, tomó la máscara de entre las cenizas de la chimenea y se la colocó sobre el rostro. Fue en ese preciso instante en que despertó, solo para darse cuenta que todo ardía a su alrededor. Los árboles ardían, los tigres corrían envueltos en llamas. los cachorros, las plantas, las enredaderas, el cielo y ella misma se quemaban en la selva amazónica. No hubo gritos, solo un fuerte olor a quemado, que subió por las escaleras y llegó al lado de las dos muchachas que dormían, las despertó. Las mozas, al sentir el fuerte olor a carne calcinada y al percatarse que su abuela no estaba en la cama, bajaron corriendo, solo para encontrar un cuerpo quemado de su abuela, al lado de la chimenea, un cuerpo junto al cual reposaba oscura máscara de madera. Entre lágrimas y lamentos esperaron la llegada de Rosario, quien recostó la máscara en una nueva cama de hojas de plátano y les dijo que la llevaran al Museo de Arte indígena de São José dos Pinhais, de Mato Grosso, en donde una especialista en objetos mágicos sabría qué hacer con ella. Fue de esta forma que, la llamada máscara de Mato Grosso llegó a este museo, atrayendo a los miles de turistas que quieren ver, con sus propios ojos, este objeto tan sagrado como peligroso. Los guías del museo aseguran que hay quienes han ofrecido millones por tenerla, pero la arqueóloga le dijo, a los dueños del museo, que por ningún motivo la vendan, porque está demostrado que, cada vez que uno de sus propietarios la ha vendido, ha muerto, en medio de una serie de acontecimientos tan terribles como inexplicables. Es por todo esto que la máscara se mantiene allí, como un objeto muerto, que solo volverá a la vida el día en que alguien se atreva a tocarla y experimente, en cada ligamento, en cada músculo y en cada célula cómo la Amazonía se quema y escuche, mientras es consumido por el fuego, el millar de voces y de vidas que, como un solo grito, llegarán a sus oídos antes de que todo sea un inmenso vacío lleno de silencio.

El Ignis Fatuus, relato fantástico Nora Guevara

El Ignis Fatuus Fue en la Era Media, época que los grandes sabios han situado entre los siglos XX y XXIII que ocurrió el gran desastre. En ese entonces la gente tenía la ridícula creencia de que dominaba el fuego, pero ahora, luego del gran desastre, sabemos que estaban equivocados. Nadie, nunca dominó el fuego, es él quien nos domina y para poder demostrar la veracidad de esta afirmación les pido que se detengan a observar el caprichoso comportamiento de un hilo de fuego. Enciendan un pequeño fuego en cualquier lugar, de preferencia en un bosque o en una casa y traten de comunicarse con él. En primer lugar, examinen sus movimientos, perciban cómo cada sinuosidad y contorneo se entrelazada con la luz, el aire y la temperatura de nuestros cuerpos. Esto ocurre porque el fuego intenta comunicarse a través de un lenguaje que para algunos es imperceptible, pero no para nosotros, que lo hemos estudiado en detalle, es claro y preciso. El fuego, que durante la Era Media fue catalogado una fuerza irrefrenable de la naturaleza es, en realidad, un dios muy poderoso y quienes estamos a su servicio, los llamados conductos del fuego, antes catalogados como pirómanos o desequilibrados mentales, hoy somos las sacerdotisas y los sacerdotes que desciframos sus mensajes y nos aseguramos que sean escuchados y obedecidos. Un 23 de junio de 2576 Sonia, la sacerdotisa suprema del fuego, ordenó atar seis tributos a los postes de madera levantados frente al altar del dios del fuego fatuo. A lo lejos, la multitud observaba expectante. Justo a la medianoche, el Ignis Fatuus se levantó en la forma de leves llamaradas desde las oscuras fosas de los sacrificados y se desplazó siseando sobre la multitud. Los presentes, que seguían con la vista las múltiples llamaradas, se postraban a su paso y cerraban los ojos llenos de respeto y temor. La sacerdotisa, abriendo los brazos invitó al fuego fatuo a escoger entre los tributos a quien mereciera el honor de hacerse uno con su dios, momento en cual las llamaradas formaron una bola de fuego que envolvió a una de las elegidas. Mekong, Mekong, gritó la sacerdotisa y la multitud celebró con vítores el momento en que cuerpo incendiado se retorcía, hasta convertirse en un montón de cenizas humeantes. Los tributos que resultaron despreciados por su dios, lloraban. Solo la familia de Sonia, gracias al sacrifico de la niña, tendría el honor de entrar al reino de los siete puentes, en donde no se pasa sed ni hambre, en donde no se enferma ni envejece, un lugar en el cual tendrían el honor de mirar el verdadero aspecto del fuego fatuo, de tocarlo y hacerse parte de su Universo. Éste era el privilegio que Sonia le regaló a su familia con su sacrifico y también era el servicio que había prestado a la humanidad, puesto que, gracias a ella, todos podrían vivir un ciclo más lejos de la ira del fuego, que más allá del gran muro, arrasa con los no creyentes. Para terminar la ceremonia, la familia de Sonia fue llamada al umbral del reino. Su madre, su padre, sus hermanas y hermanos se inclinaron con respeto frente al cadáver calcinado de la niña, para luego cruzar el inmenso pórtico decorado con una gran variedad de figuras talladas a mano que se retorcían como luciérnagas en la noche. Tras la puerta, un bosque. Al otro lado del bosque, un camino amurallado. A ambos lados del camino, sendas filas de quimeras acorazadas portando tridentes les hacían los honores. Al final de camino, sobre un acantilado, en cuyo fondo inmensos ríos de lava regurgitaban fuego, siete puentes adornados con piedras preciosas los esperaban. - Esta es la prueba de fe. Escojan sabiamente el camino del fuego fatuos-, dijo la sacerdotisa. No hay vuelta atrás. La familia sintió miedo. -Esto no es lo que nos prometieron. Las quimeras, sin dudar, los picaron con las puntas de sus lanzas y así, con los cuerpos heridos y ensangrentados, apretujados y llorando como niños tomados de las faldas de sus madres, comenzaron a avanzar sobre los puentes colgantes que, como cuerdas de ahorcados se mecían sobre el profundo acantilado, hasta que dejaron de avanzar. Fue en ese momento que una enorme ave surgió desde las profundidades ardientes y se les acercó para convertirlos, con el solo roce de su ala, en un conjunto de cenizas, que desperdigas sobre el acantilado, se hicieron parte del fuego. Las quimeras, defraudadas, regresaron al umbral, en donde la gran sacerdotisa las esperaba. -No pasaron la prueba de fe. La muerte de la niña ha sido en vano. -Habrá que esperar un nuevo ciclo para descubrir cómo salir de este maldito acantilado-, contestó la sacerdotisa, quien dio media vuelta y se fue, mientras a sus espaldas, las quimeras cerraban, una vez más, el inmenso portón de roble.

Pinturas al óleo Nora Guevara García

LAS PINTURAS SE PUEDEN PEDIR A NORA.GUEVARA.SIP@GMAIL.COM
Las pinturas se pueden pedir al correo nora.guevara.sip@gmail.com

Poema María Margarita


María Margarita
te quiero regalar un cuento
de una niña morena
que colgando de un diente de dragón 
se dejó llevar por el viento
para ser Luna, para ser estrella,
para ser la semilla
de una nueva flor.

Nora Guevara García


Cómo escribir un ensayo predominantemente argumentativo


          El ensayo, un texto híbrido o mixto. Profesora Nora Guevara García
Nombre, apellido y curso____________________________________
Conocimientos previos:
Existen dos tipos de textos no literarios: expositivos o informativos y argumentativos.
Los textos expositivos informan de una realidad ya conocida y aceptada. Deben ser objetivos.
Los textos argumentativos buscan convencer o persuadir al lector, por lo que deben ser controversiales o problematizadores.
El ensayo argumentativo es un tipo de texto que busca principalmente invitar a entusiasmarse, reflexionar o interesarse en un tema, por lo mismo, se espera que sea interesante, novedoso, claro, preciso y que esté muy bien redactado. 
De acuerdo a lo anterior hay dos tipos de ensayos, según la finalidad que persigan:
1. Perspectiva predominantemente expositiva. Trabaja con un tema, ideas principales y secundarias, siempre invitando a reflexionar. Se escribe para despertar el interés del lector en un tema (que se supone no lo conoce o no le interesa) o para que considere puntos de vista del tema nuevos, novedosos o poco conocidos, por lo que es vital entender que no se escribe para un especialista, lo que implica que debe ser muy claro y fácil de comprender, lo que no implica que sea básico.
2. Perspectiva predominantemente argumentativa. Trabaja con tesis, bases, respaldo y argumentos. Se escribe invitando a reflexionar sobre una postura del emisor (escrita pensando en cuestionar realidades objetivas que son aceptadas por la sociedad y/o el común de las personas).  Se escribe para despertar el interés del lector en interpretaciones de un tema diferentes a las convencionales, para que quiera seguir investigando, para que cuestiones lo que sabe y sea capaz de elaborar sus propios puntos de vista a partir de las luces que le damos.
El ensayo predominantemente argumentativo.
Para escribir un ensayo basado en un texto leído debes tener claro lo siguiente:
Debes crear un nuevo texto a partir de textos anteriores, esto es, después de leer el texto original, que será el punto de partida, escogerás una idea que te haya llamado la atención y esa idea será el punto de partida de tu texto. Luego pensarás en un lector que no esté de acuerdo con esa idea y escribirás pensando en cómo vas a lograr que se interese en tu punto de vista elaborando una tesis clara y ordenada, ya que si tu lector no entiende tu punto de vista no puede interesarse, se aburrirá y lo dejará y el ensayo no habrá cumplido su función. Como el ensayo es un acercamiento a la idea, debe ser comprendido por cualquier lector, sepa o no sepa del tema, no es para especialistas, es para un público general. Los ensayos predominantemente informativos y académicos también deben ser simples, a no ser que tus destinatarios sean especialistas en el tema.
Ejemplos de introducciones con tema trabajado en clases
   Tema: América. El descubrimiento (tema, más amplio y sub tema, más específico)
Ensayo argumentativo
Ensayo informativo
Entrega las versiones oficiales, no las cuestiona. Las profundiza

Cuestiona versiones oficiales o presenta nuevas perspectivas o interpretaciones de los hechos.
Parten de un hecho y luego presentan una perspectiva problematizadora del hecho.
América fue descubierta por Cristóbal Colón en 1492.
América no fue descubierta por Cristóbal Colón, porque ya existía.
Cristóbal Colón descubrió América en 1492.
El descubrimiento de América tiene errores conceptuales, ya que Cristóbal Colón porque Colón no sabía que el lugar al que había llegado era un nuevo continente.
El descubrimiento de América es uno de los hechos más importantes de la historia universal, porque significó el encuentro de dos mundos que no se conocían.

Actividades previas a la redacción de un ensayo:
El trabajo se realizará en torno al tema de Latinoamérica, por lo que debes revisar los textos leídos en clase, especialmente las tesis de Gorman, Todorov y Mistral, para luego escoger una idea que te haya gustado, que será el tema de tu ensayo.
En este punto trabajaremos el plan de trabajo. Jamás escribas el texto si no has planificado, si no has hecho un plan de trabajo. Ni siquiera los escritores más expertos o avezados se atreverían a escribir sin un plan de trabajo, porque se corre el riesgo de salirse del tema o de cometer serios errores coherencia y cohesión.
Plan de trabajo. Antes de comenzar el ensayo debes determinar lo siguiente:
1. el tema y el subtema de mi ensayo. Sé específico, recuerda que el ensayo tendrá solo cuatro párrafos, máximo una plana y media, es un ensayo simple, no puedes profundizar demasiado y ni ser ambicioso en cuanto a los contenidos a tratar. Recuerda que todo lo que planteas en la introducción debe estar contenido en el desarrollo, por esto debes ser específico.
2. la finalidad del texto: sobre qué invitaremos a reflexionar al lector.
3. para qué lector escribo. Un lector que se supone piensa diferente a mí, que no piense como yo pienso, que no esté de acuerdo conmigo, un alguien a quien espero invitar a considerar otros puntos de vista, para reflexione y amplíe su visión de la realidad, un lector que espero entienda, comprenda y se interese en mi tema y/o en mi perspectiva. Un lector al que respeto, al que le explico todo para estar seguro de que comprenda. Si min lector o comprende mi punto de vista, el ensayo contiene errores, ya que escribimos para que el otro comprenda nuestras ideas, es nuestro trabajo que el lector entienda, no es el deber del lector comprenderlo a usted. La premisa yo escribo para otro, no para mí.
4. teniendo claros los puntos 2 y 3 planteo la tesis (que incluye el tema y el subtema) además de la base (por qué hacemos una afirmación o qué problematizamos el tema)
5. los argumentos. Qué evidencias objetivas presento para demostrar que mi punto de vista es correcto y no solo es una idea o una opinión. Si no podemos demostrar con estudios o respaldos de autoridades en el tema nuestro punto de vista, el texto no está bien realizado. Todo punto de vista debe fundamentarse en textos escritos por especialistas y deben demostrar bagaje cultural (que hemos leído y estudiado el tema del cual escribiremos).
Recuerda, tu profesora te puede orientar mientras trabajas, pero eres tú quien escribe el ensayo. Es tu responsabilidad. Puedes hacer preguntas que te orientes, pero no puedes esperar que la profesora de diga lo que está bien o mal en cada parte del ensayo o no será tu ensayo, será el ensayo de la profesora.  Para escribir bien debes leer mucho. Investigar más y leer más es tu responsabilidad. La docente es una guía. Los ensayos se revisarán solo al poner la nota. El plan de trabajo es lo único que será revisado completamente para verificar coherencia y cohesión.
Revisa las tesis marcadas en los textos leídos y las anotadas en clases como modelos de trabajo y luego elabora tu propia tesis. Es tu responsabilidad avanzar al ritmo del curso. Este trabajo se realizará en cuatro clases. A mano. Basándote en los textos leídos en las clases y los que desees escoger del libro de lenguaje del estudiante.
Recuerda finalmente que todo texto debe tener una bibliografía al final (libro del cual surgieron los textos leídos, títulos, autores y número de página).
En la próxima página encontrarás otros ejemplos de tesis en ensayos predominantemente argumentativos. Revísalos y redacta tu tesis.
NOTA: No se puede enseñar a escribir una buena tesis, a cada uno le corresponde encontrar el camino. Lo que debes comprender es que esto se logra leyendo ensayos y otras tesis, para que desde tu particular forma de percibir la realidad puedas comprenderlo. Si se puede agregar que una buena tesis debe tener al menos las siguientes características: debe ser clara, sencilla, debe incluir un tema, una posición o punto de vista fundamentado acerca del tema y una base, además de los argumentos. Debe redactarse solo después de encontrar un tema, un punto de vista y fuentes que respalden ese punto de vista (debe tener bibliografía), debe ser debatible, específica, debe basarse en la razón y no en las emociones puras y sin sustento. Ten presente que si estás escribiendo un buen ensayo, tendrás que        ajustar y replantear varias veces la tesis y los argumentos. Si esperas escribir el ensayo al primer intento sin replantear tus ideas corres el riesgo de equivocarte mucho. Debes cuestionarte constantemente y pedir q tus compañeros que lean y revisen tu trabajo (coevaluación).
En síntesis: la tesis debe expresar la postura del emisor y debe ser un mapa de cómo se construirá todo el texto.
“Desde el año 1492 el continente americano se encuentra ante un gran problema fundamental, el de la tesnión entre la cultura europea y la cultura autóctona. Obra en contra de una fuerte tendencia europeizante la misteriosa fuerza de la tierra americana, fuerza que sin adquirir el mismo desarrollo en todas las épocas ni en todas las zonas del inmenso territorio, nunca y en ningún sitio llegó a ser tan insignificante que se la pudiera descartar como elemento integrante de la cultura del Nuevo Mundo. La América Latina representa, como ya se sabe, una síntesis, y una de las más peculiares y de mayor potencia creadora entre todas las síntesis que en todo el orbe se han producido entre aborígenes y europeos, y de la cual ya podemos afirmar hoy que un día será para la humanidad de igual trascendencia que la que hermanó el magno patrimonio espiritual de la antigüedad grecorromana con el viejo mundo ibérico, etrusco, celta o germano”.
 “Dos ensayos sobre América” de Rodolfo Grossman. Hamburgo.
“Los diversos modos de ser mestizo constituyen una energía policromática y promisoria. No es algo del pasado entre indios y blancos, ni mera yuxtaposición de colores, ni una síntesis actual que borra las diferencias. Mas bien se trata de procesos interactivos que generan nuevas realidades e intercambios entre grupos diferentes. Pueden pues contribuir a un mejor porvenir latinoamericano que sea policromático y emancipador.
Durante muchos años he esquivado el mestizaje; deseo comenzar a asumir una deuda conmigo y con otras personas. A uno le cuesta encarar algo devaluado y reprimido como es la condición mestiza. Muchos prefieren una identidad cuadrada. Es arduo el diálogo entre diversas facetas que constituyen a cada persona. Se rehúye lo que fluye y es impredecible. Me sumo a quienes reafirman lo propio y a la vez a quienes son diferentes, y así visualizan una mayor humanización.”
“Mestizaje latinoamericano” de Diego Irarrázabal
Siempre Mistral
“Retrocedamos en la historia de la humanidad buscando la silueta de la mujer en las diferentes edades de la Tierra. La encontraremos más humillada y más envilecida mientras más nos internemos en la antigüedad. Su engrandecimiento lleva la misma marcha de la civilización; mientras la luz del progreso irradia más poderosa sobre nuestro globo, ella, agobiada, va irguiéndose más y más”.
                                             “La instrucción de la mujer” de Gabriela Mistral. Escrito publicado a los 15 años.
Gabriela Mistral es una de las figuras más importantes y controversiales que ha pasado, casi a la fuerza, a la historia de Chile. Esto debido a que muchas personas hicieron hasta lo imposible por invisibilizarla no solo porque era mujer, sino que además porque su familia campesina y pobre, porque era morena, porque sus rasgos eran gruesos, sus maneras rústicas y, sobretodo, que se daba el lujo de ser orgullosa y no rendir pleitesía a los políticos ni a los grupos de poder.
Gabriela Mistral nació en una época en que una sola clase dominaba la escena nacional, una época en que los campesinos nacían y morían en medio de la pobreza y la ignorancia, en un Chile en que la mujer no tenía derecho a voto, porque se la consideraba inferior, en un Chile en que estaba destinada a ser solo madre y una dueña de casa, en un Chile ordenado a la manera de los sistemas castas y ella, sin pedir permiso a nadie, sin ayuda de nadie, vino a romper este status quo y fue, por esto mismo, que todos intentaron marginarla, porque como indica Ana País en su artículo “La prefieren loca, que lesbiana” (1), Gabriela reunía todas las condiciones para ser discriminada y, sin embargo,  salió adelante y triunfó,  porque Gabriela nunca se dejó amedrentar por nadie, porque era una mujer fuerte, una resiliente”.

Antología literaria “Siempre Mistral” de Nora Guevara García. Grupo Literario Talestris. 2019.